Si alguna vez os habéis puesto delante de Las Meninas de Velázquez en el Museo del Prado, habréis mirado hacia dentro del cuadro, hacia la infanta Margarita y el perro tumbado en primer término, hacia la puerta abierta del fondo por la que asoma un hombre a contraluz, y hacia ese lienzo enorme del que Velázquez solo nos deja ver el revés. Quizás no sepáis que el borde, la moldura negra y ancha que sujeta la tela, tiene ficha de catálogo propia.

El Museo dio de alta la pintura en inventario con el número P001174 y la moldura con el número M000516, como si fueran dos obras distintas, y hasta cierto punto lo son, porque la ficha del marco viene con su propio fabricante, la Casa Cano, taller de los Hijos de José Cano; con su propia técnica, tallado, ebonizado y ensamblado a caja y espiga; con sus propias medidas, 366 x 324,5 centímetros de fuera a fuera, una moldura de 23 centímetros de ancho y 14 de fondo; y con su propia fecha, que es 1928. Trae además algo que rara vez se encuentra en una ficha: una explicación de por qué se eligió esa moldura y no otra.








